miércoles, 4 de noviembre de 2015

características de venus

La superficie de Venus es relativamente joven, entre 300 y 500 millones de años. Tiene amplísimas llanuras, atravesadas por enormes rios de lava, y algunas montañas.
Venus tiene muchos volcanes. El 85% del planeta está cubierto por roca volcánica. La lava ha creado surcos, algunos muy largos. Hay uno de 7.000 km.
En Venus también hay cráteres de los impactos de los meteoritos. Sólo de los grandes, porque los pequeños se deshacen en la espesa atmósfera.
Venus está surcado por numerosos cráteres de impacto distribuidos aleatoriamente sobre su superficie. Los cráteres con menos de 2 kilómetros no existen apenas, debido a la pesada atmósfera de Venus. La excepción se produce cuando los meteoritos grandes se fracturan justo antes del impacto, dando lugar a las agrupaciones de cráteres. Los volcanes y los fenómenos volcánicos son todavía más numerosos. Al menos el 85% de la superficie de Venus esta cubierta por roca volcánica. Grandes ríos de lava, que se prolongan durante cientos de kilómetros, han cubierto las tierras bajas creando vastas llanuras. Más de 100.000 pequeños escudos volcánicos puntea la superficie junto con cientos de grandes volcanes. Los ríos procedentes de los volcanes han producido largos canales sinuosos que se prolongan por cientos de kilómetros, destacando uno con casi 7.000 kilómetros de longitud.
Sobre Venus pueden encontrarse gigantescas calderas con más de 100 kilómetros de diámetro. Las calderas terrestres suelen tener normalmente sólo unos pocos kilómetros de diámetro. Algunos fenómenos únicos en Venus incluyen las coronas y los aracnoides. Las coronas son grandes fenómenos circulares u ovales, rodeados por acantilados y con cientos de kilómetros de envergadura. Se piensa que son el reflejo en superficie de los afloramientos del manto. Los aracnoides son fenómenos alargados similares a las coronas. Podrían haber sido causados por la roca fundida que se filtra a través de las fracturas y da lugar a sistemas radiales de fracturas y diques.

Venus

Es el segundo planeta del Sistema Solar y el más semejante a La Tierra por su tamaño, masa, densidad y volumen. Los dos se formaron en la misma época, a partir de la misma nebulosa.
Sin embargo, es diferente de la Tierra. No tiene océanos y su densa atmósfera provoca un efecto invernadero que eleva la temperatura hasta los 480 ºC. Es abrasador.
Los primeros astrónomos pensaban que Venus eran dos cuerpos diferentes porque, unas veces se ve un poco antes de salir el Sol y, otras, justo después de la puesta.
Venus gira sobre su eje muy lentamente y en sentido contrario al de los otros planetas. El Sol sale por el oeste y se pone por el este, al revés de lo que ocurre en La Tierra. Además, el día en Venus dura más que el año.

Estructura interna de Mercurio


Mercurio tiene un radio de 2 439 km (1 524 millas), y un núcleo metálico de hierro-níquel que, se cree, cubre cerca del 75% de esta distancia. Las mediciones que Mariner 10 hizo del campo magnético del planeta, a medida que volaba junto al planeta, indican que es muy posible que su núcleo sea caliente y líquido. En contraste con otros planetas terrestres, es posible que el resto del planeta esté formado por un capa de roca sólida, que está cubierta de una delgada capa de corteza de, aproximadamente, 100 kilómetros de grosor

La composición de Mercurio, al igual que los planetas telúricos, se encuentra dominada por rocas y compuestos metálicos.


      Las observaciones realizadas hasta la actualidad permiten inferir que Mercurio se encuentra constituidos en capas, en donde se distinguen: 
  • La Corteza: de menor densidad, constituida fundamentalmente por regolito, una sustancia fraccionada. Tiene un espesor variable que va desde los 100 hasta los 200 Km de profundidad.
  • El Manto: con una densidad intermedia. Ocupa un 25% de la estructura interior del planeta y los investigadores piensan que tiene un espesor que alcanza los 600 Km.
  • El núcleo interior: con una alta densidad. Ocupa el 42% del interior del planeta. La existencia de campo magnético parece indicar que su estado es semilíquido (plasmático) y con alto contenido de hierro.

La superficie de Mercurio

La superficie del planeta se parece a la de la Luna, claramente marcado por cráteres de impacto como resultado de muchas colisiones con meteoritos y cometas. Aunque hay áreas de terreno liso, también hay formas de lóbulo, escarpes o acantilados, algunos de cientos de kilómetros de largo y de hasta un kilómetro de altura, formados por la contracción de la corteza. 

La Cuenca Caloris, una de las más características de Mercurio, tiene 1.550 kilómetros  de diámetro. Fue el resultado de un impacto de un asteroide sobre la superficie del planeta en la historia temprana del Sistema Solar.

En los siguientes miles de millones de años, el planeta Mercurio se encogió en un radio de 1 a 2 km hasta que se enfrió después de su formación. La corteza externa creció lo suficientemente fuerte como para evitar que el magma alcanzara la superficie, poniendo fin así, al período de actividad volcánica.

La superficie de Mercurio es semejante a la de la Luna. El paisaje está lleno de cráteres y grietas, en medio de marcas ocasionadas por los impactos de los meteoritos.
La presencia de campo magnético indica que Mercurio tiene un núcleo metálico, parcialmente líquido. Su alta densidad, la misma que la de la Tierra, indica que este núcleo ocupa casi la mitad del volumen del planeta.

La atmósfera de Mercurio


La delgada atmósfera de Mercurio, o exosfera, se compone de átomos desprendidos de la superficie por el viento solar y los impactos de micro meteoritos. Debido a la presión de la radiación solar, los átomos escapan rápidamente al espacio y forman una cola de partículas neutras. Aunque el campo magnético de Mercurio tiene sólo el 1 por ciento de la fuerza de la Tierra, el campo es muy activo.

El campo magnético del viento solar, se conecta episódicamente con el campo magnético de Mercurio, creando unos intensos tornados magnéticos que canalizan el plasma rápidamente, desprendiendo el caliente viento solar a la superficie. Cuando estos iones golpean la superficie, desprenden los átomos neutros y son enviados a gran altura sobre el cielo del planeta, donde otros procesos podrían arrojarlos de nuevo a la superficie o acelerarlos y llevarlos lejos de Mercurio.

La órbita del planeta Mercurio.

La órbita elíptica de Mercurio, sitúa el pequeño planeta a una distancia de entre 47 y 70 millones de kilómetros del Sol. Si uno pudiera estar en la superficie ardiente de Mercurio cuando está en su punto más cercano al sol, nuestra estrella aparecería tres veces más grande de como se ve desde la Tierra. Debido a que Mercurio está tan cerca del sol, es difícil de observar directamente desde la Tierra, excepto durante el crepúsculo o atardecer. 

Mercurio hace su aparición indirectamente 13 veces cada siglo y los observadores desde la Tierra puede ver pasar a Mercurio en el disco del sol, un evento conocido como tránsito. Los tránsitos duran varios días. Los dos primeros tránsitos de Mercurio en el siglo 21 se produjeron 07 de mayo 2003 y 8 de noviembre de 2006. La próxima tendrá lugar el 9 de mayo de 2016. 


Mercurio

Es el planeta más cercano al Sol y el segundo más pequeño del Sistema Solar. Mercurio es menor que la Tierra, pero más grande que la Luna.
Si nos situásemos sobre Mercurio, el Sol nos parecería dos veces y media más grande. El cielo, sin embargo, lo veríamos siempre negro, porque no tiene atmósfera que pueda dispersar la luz.
Los romanos le pusieron el nombre del mensajero de los dioses porque se movía más rápido que los demás planetas. Da la vuelta al Sol en menos de tres meses. En cambio, Mercurio gira lentamente sobre su eje, una vez cada 58 días y medio. Antes lo hacía más rápido, pero la influencia del Sol le ha ido frenando.