Durante casi una cuarta parte del año de Urano, el Sol brilla directamente sobre cada polo, sumiendo a la otra mitad del planeta en un invierno largo y oscuro.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Atmósfera de urano
La atmósfera de Urano está formada por hidrógeno, metano y otros hidrocarburos. El metano absorbe la luz roja, por eso refleja los tonos azules y verdes.
Urano es uno de los dos planetas gigantes helados del sistema solar exterior (el otro es Neptuno). La atmósfera de Urano está compuesta principalmente de hidrógeno y helio, con una pequeña cantidad de metano y trazas de agua y amoníaco. El planeta Urano obtiene su color verde-azulado a partir del gas metano presente en la atmósfera. La luz solar atraviesa la atmósfera y es reflejada por encima de las nubes de Urano. El gas metano absorbe la porción roja de la luz, resultando en un color verde-azulado. La mayor parte (80 por ciento o más) de la masa de Urano, se encuentra en un núcleo líquido que consta principalmente de materiales de hielo (agua, metano y amoníaco).
Durante casi una cuarta parte del año de Urano, el Sol brilla directamente sobre cada polo, sumiendo a la otra mitad del planeta en un invierno largo y oscuro.
Durante casi una cuarta parte del año de Urano, el Sol brilla directamente sobre cada polo, sumiendo a la otra mitad del planeta en un invierno largo y oscuro.
Urano
Es el septimo planeta desde el Sol y el tercero más grande del Sistema Solar. Urano es también el primero que se descubrió gracias al telescopio, en 1781.
Este planeta, de 51.118 km de diámetro, se encuentra a unos 3.000 millones de kilómetros del Sol (20 veces más lejos que la Tierra) y se llama así en honor al dios griego Urano que era el padre de Crono (el dios Saturno romano).
Urano es el séptimo planeta del Sistema Solar, el tercero en tamaño, y el cuarto más masivo.
Urano posee la superficie más uniforme de todos los planetas por su característico color azul-verdoso, producido por la combinación de gases presentes en su atmósfera. Puede ser visto a simple vista en un cielo excepcionalmente oscuro, y puede encontrarse con facilidad con simples binoculares.
Los satélites Dione y Tetis
Iapetus satélite de saturno
Iapetus es uno de los satélites de Saturno más estraños. Tiene una densidad semejante a la de Rea, pero su aspecto es muy diferente, porque tiene una cara oscura y otra clara. La cara oscura es, probablemente, material de un antiguo meteorito. Su diámetro es de 1.435 Km. y gira muy lejos, a 3.561.000 Km. de Saturno en 79 días y un tercio.
La luna Rea de saturno
Rea tiene 1.530 Km. de diámetro y gira a 527.000 Km. de Saturno cada cuatro días y medio. Tiene un pequeño núcleo rocoso. El resto es un océano de agua helada, con temperaturas que van de los 174 a los 220 ºC bajo cero.
Titan satélite de saturno
La luna más grande de Saturno es Titán y supera en tamaño al planeta Mercurio. (Titán es la segunda luna más grande del sistema solar, sólo la luna de Júpiter Ganímedes, es más grande.) Titán está envuelto en una gruesa atmósfera, rica en nitrógeno y que podría ser similar a como era la Tierra hace mucho tiempo, cuando aún se estaba formando. Con el estudio de esta luna, se espera poder revelar mucho sobre la formación planetaria y, tal vez, sobre los primeros días de la Tierra.
Titán es el mayor de los satélites de Saturno y el segundo en tamaño de todo el Sistema Solar, con un diámetro de 5.150 Km.
Titán tiene una atmósfera más densa que la de La Tierra, formada por nitrógeno e hidrocarburos que le dan un color naranja. Gira alrededor de Saturno a 1.222.000 Km., en poco menos de 16 días.
Satélites de saturno
Saturno tiene oficialmente 18 satélites reconocidos y nombrados, el mayor número de satélites en el sistema solar. Además, existen otros satélites sin confirmar. Uno cercano a la órbita de Dione, otro está situado entre Dione y Rea. Estos satélites sin confirmar fueron encontrados en las fotografías realizadas por el Voyager, pero no pudieron confirmarse con otro avistamiento. En 1995, el Telescopio Espacial Hubble tomó imágenes de cuatro objetos que podrían ser nuevas Lunas.
Sus diámetros van de 20 a 5.150 km. Constan, fundamentalmente, de las sustancias heladas más ligeras que predominaron en las partes externas de la nebulosa de gas y polvo de la que se formó el sistema solar. Los cinco mayores satélites interiores (Mimas, Encélado, Tetis, Dione y Rea) son más o menos de forma esférica y compuestos en su mayor parte de hielo de agua. El material rocoso puede constituir hasta un 40% de la masa de Dione. Las superficies de los cinco presentan cráteres producidos por impactos de meteoritos. Encélado tiene una superficie más lisa que los otros y la zona que presenta menos cráteres en su superficie tiene algunos cientos de millones de años. Los astrónomos suponen que Encélado suministra partículas al anillo E, el cual está muy cerca de la órbita del satélite. Mimas, con una superficie nada lisa, muestra un cráter cuyo diámetro es igual a la tercera parte del diámetro del propio satélite. Tetis tiene también un gran cráter y un valle de 100 km de ancho que se extiende más de 2.000 km a través de su superficie. Tanto Dione como Rea tienen pequeñas bandas brillantes en sus superficies ya muy reflectivas. Algunos científicos suponen que fueron causadas por hielos expulsados de cráteres por impactos meteóricos, o por hielo puro procedente del interior.
Se han descubierto diversos satélites pequeños fuera del anillo A y cerca de los anillos F y G. Así mismo, se han descubierto cuatro satélites de Tetis, llamados Troyanos, y uno de Dione. El término Troyano se aplica a cuerpos como los satélites o asteroides que se producen en regiones de estabilidad que preceden o siguen a un cuerpo en su órbita alrededor de un planeta o del Sol.
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